Todos creemos que el tampón vino mucho después que la compresa, pero no es así. En contra de lo que podamos pensar, este método se usa desde hace más de 2.000 años.
El primer indicio de uso de absorbentes internos se remonta a 3.500 años atrás, cuando se utilizaban con fines diversos. Entre los años 500 y 400 a.C., el griego Hipócrates ya describió el uso de un tipo de tampón, hecho de una gasa de hilo enrollada a un trozo de madera ligera.
Así mismo, existen pruebas de que las egipcias, asirías y babilonias de clases sociales privilegiadas utilizaban papiro ablandado para su protección interna, mientras que las mujeres de clases populares usaban caña acuática suavizada.
En el resto del mundo, las mujeres improvisaban tampones según el material del que dispusiesen. En Roma utilizaban lana; en Japón, papel; en Indonesia, fibras vegetales; en África ecuatorial, rollos de hierba. Las mujeres nobles y ricas del Imperio Bizantino utilizaban la mejor lana, especialmente peinada y enrollada en tampones por los griegos de Crimea (lo que se puede considerar la primera fábrica de tampones de la historia).
Ya en 1800, los médicos de la época utilizaban tampones de algodón para aplicar antisépticos o frenar hemorragias en la vagina.
Al principio del siglo XX, cuando estaba mal visto el uso del tampón, las actrices y bailarinas fabricaban tampones de algodón caseros. En aquella época existía una gran desinformación y había prejuicios morales acerca de todo aquello relacionado con la menstruación, especialmente, con la protección interna.
En la Segunda Guerra Mundial las mujeres cambiaron de vida radicalmente. Abandonaron sus hogares y sus cocinas para ocupar los puestos de trabajo que sus maridos habían dejado vacantes por la guerra. Fue entonces cuando el uso del tampón se extendió y se hizo más popular en las civilizaciones occidentales.
La historia muestra que la protección interna en la menstruación se ha visto favorecida donde las mujeres llevaban vidas activas, mientras que una manera de vivir más relajada y domestica significaba que la protección externa era predominante.